Las pasiones humanas son un misterio, y a los niños les pasa lo mismo que a los mayores. Los que se dejan llevar por ellas no pueden explicárselas, y los que no las han vivido no pueden comprenderlas. Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña. Nadie, ni siquiera ellos, pueden explicar realmente por qué. Otros se arruinan para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber nada de ellos. Otros se destruyen a sí mismos por no saber resistir los placeres de la mesa...o de la botella. Algunos pierden cuanto tienen para ganar en un juego de azar, o lo sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen que sólo serán felices en algún lugar distinto, y recorren el mundo durante toda su vida. Y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen: hay tantas pasiones distintas como hombres distintos hay. La pasión de Bastián Baltasar Bux eran los libros.
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Comprendía ahora que no sólo Fantasia estaba enferma, sino también el mundo de los seres humanos. Una cosa tenía que ver con la otra. En realidad siempre lo había sentido así, sin poder explicarse por qué. Nunca había querido aceptar que la vida fuera tan gris e indiferente, tan sin secretos ni maravillas como pretendían las personas que decían: ¡la vida es así!
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Quien
no haya pasado tardes enteras delante de un libro, con las orejas
ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del
mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando
helado...
Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la
manta, porque Papá o Mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado
la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir,
porque mañana hay que levantarse tempranito...
Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas,
porque una historia maravillosa acaba y había que decir adiós a
personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería y
admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la
vida le parecería vacía y sin sentido...Quien no conozca todo eso por
propia experiencia, no podrá comprender probablemente lo que Bástian
hizo entonces.
