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Fragmentos de Mr Gwyn - Alessandro Baricco



Se daba cuenta de que las premisas eran absurdas, pero precisamente por eso le atraía, ante la sospecha de que si uno le arrebataba a la escritura la posibilidad natural de la novela, algo haría ella para sobrevivir, algún movimiento, algo.
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De hecho, desde que publicara la lista de las cincuenta y dos cosas que no volvería a hacer nunca más, Jasper Gwyn había acabado deslizándose hacia un aislamiento que otros interpretarían como un declive pero que él tendía a vivir como un alivio.
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El muchacho trabajaba de fotógrafo, pero no parecía que hubiera mucha gente dispuesta a creérselo. De manera que de todo se ocupaba Rebecca: el alquiler, las facturas, la comida de la nevera. Él de vez en cuando desaparecía, luego regresaba. Sus cosas estaban allí. Rebecca tenía la costumbre de resumir la situación en términos muy elementales. Estoy enamorada de un gilipollas, decía.
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Jasper Gwyn se preguntó si volvería a verla, y decidió que sí, en algún lugar, pero dentro de muchos años, en otra soledad.
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